Cuerpo de mujer, blancas colinas, muslos blancos,
te pareces al mundo en tu actitud de entrega.
Mi cuerpo de labriego salvaje te socava
y hace saltar el hijo del fondo de la tierra.
Fui solo como un túnel. De mí huían los pájaros
y en mí la noche entraba su invasión poderosa.
Para sobrevivirme te forjé como un arma,
como una flecha en mi arco, como una piedra en mi honda.

Pero cae la hora de la venganza, y te amo.
Cuerpo de piel, de musgo, de leche ávida y firme.
Ah los vasos del pecho! Ah los ojos de ausencia!
Ah las rosas del pubis! Ah tu voz lenta y triste!Cuerpo de mujer mía, persistiré en tu gracia.
Mi sed, mi ansia sin límite, mi camino indeciso!
Oscuros cauces donde la sed eterna sigue,
y la fatiga sigue, y el dolor infinito.
autor: Pablo Neruda









Noviembre 13th, 2008 at 13:28
OALA NUNCA SE ACABE EL AMOR,
Y QUE CON SUS CONSEJOS HACEN RENACER EL AMOR MUERTO DENTRO DE TODOS NOSOTROS
Marzo 8th, 2011 at 13:52
La verda que este poema te hace sentir y vibrar nuevamente el amor como siempre lo hace Pablo Neruda
Mayo 2nd, 2011 at 19:43
EL AMOR ES LA LUMBRERA MAYOR, NO PERMITAS SE APAGUE