Cartas de Amor Poemas de Despedida

Carta de una Despedida Triste

Despedidas

He sido lastimado gravemente, por tus labios sabor a vid, los cuales recién me habían besado.

Tu nombre es maldito tan solo al pronunciarlo. Me ha de enterrar espinas de rosas al pecho, haciendo sangrar el corazón, tan azorado como el marino en la tormenta. Pues me has dejado en el limbo del olvido.

Fue tanta tu sed de saciarte de plata, carne y ego. Que olvidaste mi dulce poesía, palabras del alma que un día escribí. Marchitando mi alma, cual árbol en otoño.

Solo que ahora, ahogándome en este mar de recuerdos. No he de pedir tu regreso. Ya que ni el mismo me ha de bastarme. Y tu presencia, tus ojos, y tu aroma me debilitan.

¿Acaso no crees que te he perdonado? Pero a veces en el redimir, no significa amor en muchas circunstancias pues amigo tu me has de querer llamar.

Un amigo no te escribe la sublime despedida, que te he de ofrecer tanto como mi alma.

Aunque mi corazón, credo y fe israelita. Te fueron suficientes para dejarme.

Ve a volar a otros cielos. Yo estaré en la tierra de los mortales. Con mi última carta de escritura. Recuperando fuerzas, con la frente y la empuñadura en alto.

Adiós, mi musa querida…

Carta enviada por: Enrique Ontiveros
El Caballero de Sion.

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