Teniendo por techo el cielo
y un madero que se inunda,
van saliendo los balseros
a la inmensidad profunda.
En noches de luna oscura
van remando con esmero,
reprimiendo el desespero
de hambre, de sed, de locura.
Huyendo de la penuria
pero venciendo el dolor,
de día castiga el sol,
de noche el frío y la lluvia.

Es la horrible pesadilla
que no quiere terminar,
unos mueren en el mar
otros llegan a la orilla.
Con estos versos espero
honrar una vida trunca,
de los que un día salieron
y no regresaron nunca.
Que lo sepa el mundo entero
porque esto nadie lo duda,
que no hay gente más valiente
que los balseros de Cuba.
Enviado por: Jenny Durán.
Poema en memoria de los balseros
cubanos que fallecieron antes
de ver cumplido su sueño, y
homenaje a los que viven aún
con la secuela de esta travesía.