Una nueva navidad vendrá
y no volveré a oír tu voz angelical
que hacía que mi corazón se sintiera feliz
para que pudiera desaparecer,
aquella tempestad de tristeza.
Si!! Mi madre bendita
llevo en mi alma tus recuerdos inolvidable
y en tu silencio me llevas todavía
porque soy tan tuyo como tú eres mía.

Ahora tu ausencia me duele tanto
y extraño tus besos sobre mi rostro
y la suavidad de tus manitas como dos alas blancas
que me quitaban hasta el más fuerte dolor.
Eres y serás una figura Santa
como la rosa que guarda su perfume
y la violeta que alegraba mi vida
y que nunca podré olvidar.
Mi bendita madre mía
tú me enseñaste como elevar una oración al creador
y también poder extender la mano al desvalido
tan solo por ser mi heroína
la que me dio la vida.
Autor: Mauricio “Maury” Olivares











