Ago 11

La ilusión se anuncia
en verdes cascabeles
señal reluciente
de su existencia efímera.

En un instante
de origen rotundo
suma aliento
y dobla confianza.

A paso fluido
y de formas leves
resurge en gotas
estimulantes.

Con insistencia
de inspiración profunda
la vida se presenta así
con sabor a luna de chocolate.

Es un llamado al banquete
de las grandes alma.

La mesa servida
se apronta a danzar el encuentro
y cosecha esperanza.

Autora: Lili Calvo

Ago 10

Desgarrada,
La Gorgona sale al acecho
afilando sus garras.

En la silla del anhelo
alguien pide piedad por la Medusa.

Es el enemigo que se esconde
tras los beneplácitos de sus siervos.

Perseo oculta su mirada.
Avanza firme con su lanza.
Sus espejos triunfan de honor.

Al tiempo los muertos del poder resucitados
recorren paseos laberínticos
resplandeciendo victoriosos
en el escudo de Atenea.

Autora: Lili Calvo

May 27

El cielo crudo,
la melancolía y el dolor son gemelos.

El aire desborda las miradas
que con incautes observaban el ataúd.

A lo lejos se escucha el grito desesperante de la vida
preocupado ante la presencia de la tristeza.

El sabor amargo, el llanto nítido,
el ambiente se cubre de niebla y rigidez,
el cielo le tiende una mano
su alma se eleva en eterna paz.

Su cuerpo yace en la tierra
despreocupado y tranquilo,
se ríe del mundo
porque su crueldad
NO LO HA DE ALCANZAR!!

Enviado por: Angelo

Abr 13

Maravilla del infinito es la Tierra,
transitando el paisaje sideral,
viaja con la flota de nuestro Sol.

Guía el timón la vida intrépida,
explorando el maravilloso Universo.
Concebida en arcano sublime,
ha nacido en parto sobrehumano,
y vuela esplendorosa en lo extenso,
exhibiendo sus colores de cielo,
peregrina de la gran revelación,
por arte incomparable del Hacedor;
desde su identidad arquetípica del ser,
asombra la existencia perenne.

Los astros comparten su biografía,
admirable hasta en los extramuros,
donde lo comprensible tiene rúbrica.
La prosapia espacial testimonia el inicio,
reflejando las formas del amplio entorno,
en escalas inversas a la inmensidad,
sobre la piel, venas y rostro de la Tierra.

Así aparecieron sus primeros huéspedes,
casi etérea materia prima de la gran obra.
Luego llegaron misiones calladas y perezosas,
en contrapunteo con estruendos de mil volcanes,
pero no supieron loar la gesta creadora.
Parecía una tarea de seres hipnotizados,
que no admiraban los procesos terrenales.
Con anuencia del compositor celeste,
lo extraordinario amplió las presencias,
generando curiosos testigos visuales
de la primigenia hermosura planetaria.

Lo antitético asentó un desacuerdo,
deformando las vivas proporciones;
así nacieron depredadores inconciliables,
engendros reptantes de los ángeles errados,
que aterrorizaron por centurias el orbe.
La mente que trasciende las eras,
desdeñó las vagabundas pesadillas,
proclamando abolir esas tiranías,
para cultivar belleza en el mundo.
Un heraldo centellante cambió la época,
despidiendo a los colosos glotones,
en la tarde que los mares volaron,
hasta imperar la sed en sus cuencas,
y un manto negro cubrió la Tierra,
en el pretérito clímax del horror,
cuando la vida sufrió su prueba incomparable;
pero lloró para que renazca el día.

Otros andantes arraigaron en el planeta,
bocetos para los habitantes futuros,
erguidos proyectos del hombre sideral,
cargaron lo atávico en sus hordas,
sin despertar del sueño remoto y salvaje;
fueron vagos crisoles de las humanidades,
que no renunciaron costumbres del rebaño.

Mansos vasallos de sus verdugos,
adoraron a los ídolos imperfectos y paralíticos.
Los osados linajes soñaron ignotas lejanías,
valorando inspiraciones libertarias,
desearon averiguar lo imaginado,
y emprendiendo aventuras legendarias,
cruzaron las nieves, desiertos o la muerte,
domesticaron con sudor las cumbres tempestuosas,
y se afincaron tras ignotas fronteras,
amando el temple de los temerarios.

Estos legados intuyeron claves elevadas,
aprendiendo modelar habitantes más bellos,
imágenes de sus distantes visiones,
rebeldes a las pasados tipos montaraces;
optaron construir la realidad a mano,
enalteciendo a los talladores de sueños.
Pero lo arcaico temió caer de su trono,
rodeado de sahumadores o adivinos errados,
y se acomodó entre mascareros de la fe.

Traficantes cebaron las gulas imperiales,
predicadores y demonios se pelearon por almas y oro,
con legionarios crucificaron libertadores y musas;
absurdas rencillas parieron más guerras,
sepultando abrazados ambos rivales.
Aún enarbolan pendones las ilusiones,
y la magia se oculta detrás de simuladores,
contoneando desnuda bajo los anuncios,
usa espejismos para cautivar sus piaras,
ahí donde lo presuntuoso es atractivo imán,
esa fórmula dulcificada del engaño,
pretendiendo apoderarse del arca terrestre,
convierte en parias a los opositores,
exiliando a numerosos hombres de fe,
allí donde no cuenta el crujir de dientes.

Los poético empuña lo que se profesa,
enfrentando a los encantadores del mal,
que por siglos renegaron de lo cierto;
y alejaron de la Tierra las miradas creyentes,
repitiendo año tras año los trucos de Circe.
La Tierra se afiebra por las nocivas hogueras.
Mientras muchos duermen la siesta,
pregonemos gratitud por la Tierra Prometida,
despertando alegres donde fluye leche y miel;
alejando el anunciado tiempo abrasador,
¡y exorcizando al devorador del espacio!

Autor: Miquer Alberto Rivera Santiváñez (Perú).
Con este poema participo en el Tercer Concurso de Poesía
“http://heptagrama.com/concurso-poesia-2011.htm”

Mar 18

Tu nombre pronuncio, hombre
Pero, nadie contesta
¡Ese nadie sabor de muchos!
El nombre… Hombre me suena
¡Ahora, como nunca más lejano!
¡Ahora, más lejano que nunca!…

¡Contesta, nadie, hueco!
¡Eco, eco, eco, y sólo eco!

¡El hombre qué fue ya no es!
…Se ha ocultado tras el sol…
Y el nombre, sólo ha quedado
¡Simples letras, sonido viejo!
Hogar deshabitado, perfume sin olor…

¡El hombre ha muerto!
…Hay de humanidad, esqueletos..
¡Y en las entrañas marchitos valores!…

¡El humo se pudre en las venas!
¡La Ética, se ahogó de tintas!
… Y mil dioses huyeron…
..¡En el eterno fracaso!…

Arcilla y barro, son lo que son… ¡Y siempre han sido!.

Y el aliento, vá y viene
¡Siempre igual!
¡Celeste chispa, burbuja de tiempo!…
¡Eterna perfección infinita!

¿Y el hombre?
…¡Sólo es un nombre!…
Letras, sonido, tiempo, nada.
¡Sueño impotente, egoísta del barro!…
¡Burbuja ignorante, de arcilla!

Simple…
Nombre…
¡Sólo, una, palabra!.

Autor: Joel Fortunato Reyes Perez

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