Su vientre guardo y cobijo cada célula de su ser, cuidando y
velando día con día el bienestar de este fruto.
Sufrió padeció y sacrifico, cuidando y velando día a día su
bienestar y así cada día y cada noche esperaba con
mucha ilusión la llegada de tanta dicha.
Y al pasar el tiempo sus brazos se convirtieron en la cuna
más hermosa que resguardaba el tesoro más lindo que jamás
imagino merecer, lo cubría de besos y arrullaba su sueño
con los cantos más dulces que solo pueden brotar de un
corazón abnegado y lleno de amor.

Velaba sus noches con esmero y ahínco y transformo
sus pechos en cascadas de rica leche y fuente de vida,
que fueron el sustento de ese tesoro invaluable
convirtiéndolo así en el centro de su corazón.
Ella fue un ángel que diosito envió para darme lo mas
bello que existe en mi vida.
Hoy Dios le hablo al oído a ese ángel, pidiéndole
regresar a sus brazos y partió gustosa dejando
un vacio en nuestros corazones pero llenas
nuestras manos de maravillosos consejos y
admirables ejemplos.
Ese ángel amor mío, de quien tanto escribo en esta
carta es tu “Madrecita”
Dios la bendiga y la guarde siempre “suegra” por
haberme dejado el tesoro mas valioso y bello que
ilumina toda mi vida.
A mi chula con amor
1936-2010
Enviado por: Silvana Rodas