Mar 2

Poema Largo Decir Te Amo

En el silencio están ocultas montañas de palabras que no dijiste, que no te atreviste a hacerlas audibles, preferiste el silencio en tu alma y en tu corazón que casi no se veía oculto de las palabras contenidas.

Montañas de deseos callados, de temores, el llanto te dejaba ese nudo en la garganta - sensación de más vale callar que hablar.

Tus primeras experiencias de vida quizás fueron carentes de diálogos y afectos, no había contención, no era aceptable mostrarse débil o triste, no había tiempo para esas cosas, y la vida se fue dando sin hablar, sin decir que estaba mal, sin reclamar lo que correspondía, y esto marco el camino a seguir. Tu filosofía de vida fue callar y mirar para otro lado.

Sueles guardar tanto, en ese cuerpo de sentimientos acallados que de a poco te apagas y lentamente te consumes.

Tus ojos fueron perdiendo el brillo. Me duele recordarte  triste o callado, alejándote para no responder ni con tus ojos. Lo único que puedo hacer es preguntarte como estas y a veces ni eso!

A veces en se convierte en mi desafío demostrarte que abrazar no está mal, que dar besos es una buena terapia, que reír nos hace bien, que crea una sensación más placentera que el silencio, que puedo recostarme sobre ti y transmitirte mucho!  Irónico, ahora me muero yo por vivir en alegría, en amor y en caricias.

“Yo no me crié así dices, “me cuesta eso de que estén encima de mí.” Pero me dio placer llegar y que me abrazaras aun antes, y sentir que tu voz no estaba a la defensiva. Ganamos una batalla pero no la guerra, quedaran todavía muchas más por pelear.

No me da la voz, se me cierra la garganta, no tengo palabras que suenen, pero aprendí a escribir, cómplice de esos libros que no entendías porque leía tanto.

A solas, tal vez como tú, pero buscando en la vida algo más, porque esta personita que formo parte de tu diario vivir  un día, aprendió a preguntar porque, para que.

Esta vida que vivo buscándole la vuelta, las cosas simples que la hacen cada día algo que valga la pena.

Te  puedo imaginar en casa, solo la voz de un televisor a lo lejos y tu rostro cansado.

Hoy lejos, solo puedo recordarte, hacerte letras, gritar en palabras tan fuerte (para mí misma) lo mucho que te quiero, para que lo escuches, lo hagas tuyo y lo recuerdes en cada latido, no puedo evitar que sufras ni solucionar todas tus incógnitas, solo puedo agradecerte esta oportunidad que me diste de ser parte de tu vida algún día.

En ocasiones me duele no estar a tu lado hoy, y casi te oigo decir… Que no me preocupe que estará todo bien, con esa voz entre agotada y tranquila. YO se que estarás bien, donde tu corazón te guíe estarás bien.

Me cuesta entenderte, pero decido aceptarte, me guardo un hermoso recuerdo uno que no se ha desvanecido.

Te Amo, y lo sabes, pero te lo repito, necesito que sepas que no puedo ni tengo nada para reclamarte.

Los seres que te aman están en las buenas y las malas, y si nos amamos lo suficiente podemos ser nosotros cien por ciento, escucharnos sin juzgarnos, aunque a veces no entendamos el porqué de las decisiones, aunque no paremos de llorar mientras escribamos.

Amar es perdonar, es olvidar lo malo, sin sacarlo a relucir, es poder mirarte a la cara y decirte Te amo.

Dolerá decir Te Amo si al regresar a casa no te encuentro, pero no puedo pedirte que te quedes solo para verme volver, si sientes que debes partir.

El amor no es egoísta, y no puedo pretender que actúe como lo haría yo, porque sería no aceptarte como eres, y somos libres cuando aprendemos amar sin temer, me consuela la idea de saber que tu deseo se cumplirá justo cuando así tenga que ser, libre de elegir es tu alma, la mía se siente libre de aceptarte como eres.

Te lo digo porque no quiero decírtelo mirando al cielo o al sur quiero decírtelo hoy que puedes escucharlo y quizás creerlo.

Poema de amor enviado por: Flor C.

Ene 2

La mujer que Amo

Hoy hace frio y la tarde se torna gris;
la habitación está a oscuras y en silencio
y su único habitante está meditando
envuelto en recuerdos de tiempos pasados.

Una suave lluvia moja la ciudad
y un viento helado la recorre;
como intentando llevarse la soledad
que transita por esas calles vacías.

Es invierno, y aquella habitación
sigue a oscuras y en silencio;
el frio se cuela por las rendijas
como intentando despertar del ensueño
al habitante solitario.

EL… YO… solo pienso en la mujer que amo
su recuerdo me da calor en esta tarde gris,
su amor inunda de luz y claridad mi habitación,
su voz resuena que hasta el silencio calla y escucha.

Afuera llueve y dentro de mi también
ella no está conmigo y a la vez está conmigo
su voz, su fuerza, su espíritu, su corazón
viven dentro de mí y a la vez me dan la vida

Salgo a la calle, quiero caminar
el viento helado sigue llevándose la soledad
y a los que intentan recorrer la ciudad
yo resisto y el viento me pregunta
¿caminante solitario, que buscas,
si en estas calle ya no queda nadie más que tú?

Y le digo al viento: Te busco a ti,
porque quiero que cruces el océano,
encuentres a mi amada, y cuando la veas
quiero que le entregues un beso en sus labios.
por eso te busco amigo viento.

Y el viento dejo de soplar en esta ciudad
porque no quiso perder más su tiempo
ya no quería llevarse la soledad de sus calles
ahora quería llevar algo mas importante
quería llevar en sus alas un cálido beso
para la mujer que amo.

Dic 8

Poema He venido para ver

He venido para ver semblantes
amables como viejas escobas,
he venido para ver las sombras
que desde lejos me sonríen.

He venido para ver los muros
en el suelo o en pie indistintamente,
he venido para ver las cosas,
las cosas soñolientas por aquí.

He venido para ver los mares
dormidos en cestillo italiano,
he venido para ver las puertas,
el trabajo, los tejados, las virtudes
de color amarillo ya caduco.

He venido para ver la muerte
y su graciosa red de cazar mariposas,
he venido para esperarte
con los brazos un tanto en el aire,
he venido no sé por qué;
un día abrí los ojos: he venido.

Por ello quiero saludar sin insistencia
a tantas cosas más que amables:
los amigos de color celeste,
los días de color variable,
la libertad del color de mis ojos;
los niñitos de seda tan clara,
los entierros aburridos como piedras,
la seguridad, ese insecto
que anida en los volantes de la luz.

Adiós, dulces amantes invisibles,
siento no haber dormido en vuestros brazos.
vine por esos besos solamente;
guardad los labios por si vuelvo.

Autor: Luis Cernuda