Mar 4

Por nuestros Errores

Por nuestros errores,
y nuestras vanidades
hemos inmolado y maltratado
tu cuerpo cada día Señor.

Por nuestras vilezas
abrimos tu costado
y por nuestras palabras mal dichas
hemos llenado de heridas tu cuerpo.

Sé que tu perdón es tan grande,
que no tomas en cuenta nuestras bajezas
y nuestras vergüenzas.

Por nuestros pecados
cada herida de tu cuerpo la abrimos sin clemencia
y cada espina clavada en tu frente,
tu amor humillamos

Perdónanos Dios mío.

Enviado por: Maury

Feb 26

Perdonar

Cuantas veces nos han perdonado,
como la sangre que sea ha derramado
en la cruz inmunda
de un inocente que pago las culpas
siendo un verdadero santo
rey de los cielos, y de los hermosos paisajes
fue coronado con una corona de espinas
y las gotas que fue derramada
era el perdón que a nosotros nos fue dada.

Qué difícil es perdonar,
qué difícil es poder decir perdóname,
porque apretamos nuestros corazón
para poder pasar nuestras culpas por alto
de quien nos quiso dañar
o que pudimos cometer un error.

Que difícil es reconocer nuestras culpas
porque, perdono y no olvido
y si me perdonan que me perdonen de corazón.

Por eso, Dios nos habla en la oración y los ayunos
cuando cantamos y decimos que el murió
por perdonar nuestros pecados.

Cuando cuesta perdonar, y que nos perdonen de corazón.

Poema enviado por: Maury

Feb 19

Entre un mar de tinieblas

Cada vez que estoy triste
y mis pensamientos vagan entre neblinas
yo elevo una oración al cielo
porque lo único que quiero es ser tu siervo
y si no estás en mi vida
no quiero nada en esta tierra.

Por eso, Señor no hagas oídos sordos a mis oraciones
te hablo desde el fondo del mar
donde un pez me ha tragado
y desde el fango como cisterna rota
donde la flor, donde la rosa ya no da su color.

Por eso, mi dios de los cielos,
as que mi amor solo sea tuyo
y mis alabanzas te canten con fervor
porque sé que cuando vengas por tu pueblo
yo diré presente.

Poema enviado por: Maury

Feb 16

Que soledad Señor

Señor bendito que soledad siento hoy,
que hasta se me eriza la piel.

Sentada al pie de mi ventana,
veo las estrellas sin el color de ayer,
y mi alma y mi corazón no laten con el fervor
como fuego, que recorre todo mi cuerpo.

Sí, mi dios de misericordia
la soledad es tan grande
que me siento desprotegida, sola
porque si me has abandonado
no quiero seguir caminando sola
y si te encontré, quiero caminar contigo de la mano.

Oh, sí santo dios, solo tú puedes llenar este vacío,
aunque el fruto del amor que me has dado
son los angelitos más bellos, que nunca he visto o veré
y ellas me hacen dibujar una sonrisa
para que me sienta alegre.

Sí señor, omnipotente, que me siento, desprotegida,
y que sin tu amor no quiero vivir,
porque, yo quiero ser la primera cuando tu vengas,
a levantar tu pueblo, y vivir en esas calles de oro y mar de cristal,
y estar cerca de ti, por perdóname mis viles pecados.

Dios bendiga a la iglesia “MARANATA”

Enviado por: Maury

Feb 9

Salvador de Corazones

Desde el cielo yo te he enviado al mundo hijo mío
Para que pregones la paz y el amor en mi nombre,
Para que des cobijo y calor al que siente mucho frío
Y a perdonar a sus hermanos enseñes a todo hombre.

En cada oración escucho tus lamentos callados
Y sé que a veces la cruel soledad te angustia y agota,
Pero sabes que cada palabra tuya es como una gota
De esperanza y fe para los que siguen olvidados.

Sin condición tus años de juventud me has regalado,
Yo te doy las gracias por arrodillarte ante mi presencia
En esa sonrisa que para el enfermo siempre tú has dado,
Tienes de mi padre la paz y el don de la gran paciencia.

Cuando en cada misa el cuerpo y mi sangre ofrendes
Y en cada gesto de amor y piedad que por mi realices,
Es una brillante luz que en mi gran corazón tú prendes
Sonriendo feliz el ver que ustedes también son felices.

En tu caminar has vivido momentos de intensas alegrías,
Porque has bautizado en tus manos benditas al niño,
Mientras pido a mi padre por ti siempre, todos los días,
Él sabe de tus sufrimientos y te escucha con cariño.

Tú no temas al inmenso dolor que hiere como una flecha,
Como el clavo que me perforó alguna vez en cada mano,
Porque algún día tú estarás satisfecho acá a mi derecha,
Y entenderás que mi sacrificio en la cruz no fue en vano.

Mi padre sabe que de tu grandioso nombre haces el eco
Para compartir el pan, la sal y el llanto entre los perdones
Porque los dos en cada salmo revivimos aquél árbol seco
Porque tú seguirás siendo como yo:
SALVADOR DE CORAZONES.

Es un poema inspirado en tu enorme corazón de fe, esperanza y gratitud que has dejado a tu paso por esta vida a tus hermanos, tal vez no seas correspondido por todos ellos, porque tu tarea es seguir salvando más corazones.

Dedicado al Sacerdote “Salvador Trujillo Martin”

Enviado por: Adonisedec González J.

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