Feb 11

Poema a la Madre en su día

Te doy mis palabras más sinceras en este poema simple,
son palabras del corazón puras y tiernas como el amor que te profeso,
amor, cariño y admiración, esas tres cosas eres para mí fundamentalmente,
y otras miles de cosas más como estrellas en el cielo.

Mi dedicatoria a tu vida es hoy este poema,
en el garabateo mi dulce deuda contigo,
somos la misma sangre y la misma raza,
somos el uno en el otro por siempre.

Que siempre tengas esa fuerza para encarar la vida es mi deseo,
estaría siempre a tu lado como tú lo estuviste conmigo,
Madre querida por ti espero,
que disfrutes de mi poema y de tu dí­a bien merecido.

FELIZ DÍA DE LA MADRE.

Poema a la Madre enviado por: Carol

Nov 17

Palabras Sabias a Mi Bella Madre

Nadie tendrá la sonrisa
ni los ojos de mi madre,
ni aquellas palabras sabias,
que alegraban aquella soledad oscura,
ni sus manos como de alas blancas,
que curan las heridas de mi sueños,
y desengaños de la vida.

Y con sus dulces caricias,
me cobijaba en sus brazos,
sintiendo su amor sagrado,
que solo mi madre me podía dar,
y aquellos cantos de cuna,
que me dormían,
para soñar con ella.
que linda es mi madre,
joya de dios que me regalo.

Poema a la Madre enviado por: Mauricio

Nov 10

Que podría ser más bello y hermoso en este mundo

Que podría ser más bello en este mundo,
mas que las mujeres,
de tímida sonrisa de jazmín en primavera,
de ojos, tan bellos como planetas que adornan,
la mirada de quien las miran,
y que se pierden en un laberinto de su encanto, que solo dios pudo hacer,
a alguien como la mujer.

Las mujeres, tan lindas, tan bellas, tan hermosas,
que cuando caminan son como un cisne que dejan toda su hermosura,
para que otros se deleiten al verlas pasar.
dejando su perfume natural que brota de los poros benditos,
que es una deliciosa fragancia,
que solo las mujeres pueden tener,
y sus manos como estrellas dormidas,
que son como bálsamo para las heridas y el cansancio,
que nosotros los hombres sentimos, como niños…
y que con sus suaves caricias desaparecen,
como arte de magia.

Esa son las mujeres, bellas, lindas, hermosas, suaves y delicadas,
y con el amor de madre que cuando ven el negro peligro,
cubren el fruto del amor, con todo su ser,
como cubre la noche al día.

Las mujeres, de sonrisas tímidas,
las que derraman sus lagrimas por una palabra mal dicha,
y que se alegran con una flor del camino, no importa que sea sencilla.
Las mujeres, tiernas, bellas, esa es la mujer que nos regalo Dios nuestro señor.

Bendita las mujeres, y bendito su vientre.

(Esto está dedicada a las mujeres, porque mi madre fue también una mujer.)

Poema de Amor enviado por: Maury.

Oct 25

La Soledad de una Madre

Ya haces postrada en una cama de hospital,
Por qué? no lo sé, solo sé que esperas ansiosa
la visita de a los que vida diste
y hoy de ti se han olvidado.

No llores mas viejecita linda
la culpa no es tuya,
la culpa es del egoísmo mal fundado,
tu diste amor a manos llenas
te quitaste el pan de la boca
y con amor lo entregaste a tus hijos.

No llores mas piensa en lo bello que fue
cuando a tus polluelos entre tus alas abrigabas,
piensa en el rosario que alegre rezaban,
y en las tardes lluviosas una canela caliente
les dabas.

En tu soledad es que los bendices
y pides a Dios que no los olvide,
en tu soledad tus recuerdos te ayudan
para aliviar tu triste amargura.

No llores mas viejecita linda
la vida a veces parece injusta,
pero que en tu corazón no quede duda alguna,
que fuiste buena madre a pesar de lo que digan.

En tu soledad abraza el recuerdo
pero no lo implores por qué no vale la pena
que en tu soledad te invada la tristeza,
descansa ya viejecita linda que tú en mi
vivirás por siempre deja ya este sufrimiento.

Reflexión enviada por: Soledad Carreño.

Oct 19

Poema para las Abuelas

A tientas cruza las habitaciones,
estelas de dolor, azulan
el agua herida de sus pasos y miradas.

Avanza a intervalos para cumplir
sus labores diarias, mientras descansa,
los calambres se robustecen y vuelven una
y otra vez a clavarle sus furiosas quijadas.

La abuela olvida las cosas,
sin embargo a cada instante,
el sufrimiento le hace nudos y
le entierra estacas,
para recordarle su terrible enfermedad.

Le decimos, es la embestida
de los años, es natural el
mal que te lastima.

Pero sabemos, no es lo que retuerce
su carne, el martirio que la está
matando sin piedad.

Lo que desgarra su alegría,
la quemadura que la hace gritar y llorar,
no es otra tortura, que la indiferencia,
que le entregamos todos, todos los días.

enviado por: Sofi Cande.

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