Dic 10

Querido niño, niño mío,
Ángel hermoso
que me llenas de luz en la oscuridad
y con una sonrisa me ayudas a afrontar
los momentos más duros.

Te invito a sentarte
en mi regazo y demostrarte con una caricia
lo que siento cuando miro tus ojos y en ellos
VEO EL CIELO.

Enviado por: Adita

Sep 17

Los días más maravillosos,
importantes y mágicos de mi vida,
cuando al mundo vinieron,
el primer día ustedes,
sin saberlo, sin desearlo,
fueron y son:
El remedio a mis penas,
el remedio a la desilusión,
el remedio al desamor,
y es que no hay nada más bonito,
que sentir su calor.

Y es que como niños que son,
Trasmiten lo que muchos van olvidando,
La ternura, el cariño,
la dulzura, la alegría,
la inocencia, la picardía,
todo en su más pura esencia.

Los empecé a querer desde el primer día,
cada día notaba que crecían más y más,
hasta que llego el día,
que salisteis a buscar,
un espacio en este mundo,
para empezar a luchar.

Ahora es cuando más unidos tenemos que estar
para buscar la felicidad y la alegría.
así es la vida, la sensación más linda y conmovedora que tuve,
fue cuando vinieron a este mundo el sentirme padre
rodearlos con mis brazos por primera vez,
qué bonito fue nuestro primer contacto,
qué bonito fue sentir vuestro tacto.

Muy preocupado estuve,
pensando en que si todo saldría bien,
a la vez muy ilusionado,
sin acabármelo de creer,
que aquel día había llegado,
ahora forman parte de mi vida,
y son parte de mí ser, de mi persona, de mi corazón,
por eso si algún día,
los llegara a perder,
sería la desgracia,
más dolorosa que podría padecer.

Pero si eso no sucede,
con ilusión viviré,
dando gracias a la vida,
que los dejo nacer.

El tenerlos a mi lado Es lo más reconfortante que esta vida me a dado ,
ver hasta donde hemos llegado,
mirando siempre adelante,
sin mirar a otras .para no tropezar,
trabajo para que de nada les llegara a faltar,
ganas no me faltan para seguir luchando
solo con verlos,
sanos enteros y llenos de vida ,
mil horas trabajaría.

Viví sin ilusión,
viví sin entender,
para que estuviera en este mundo,
pero cambio cuando los empecé a conocer.

Por eso ahora tanto valoro
el regalo que me distes al nacer,
me distes ilusión,
me distes una razón,
le disteis sentido a mi vida,
pues perderla seria,
demostrarles que el primer día, se moría.

Los quiero todos los días
los quiero con locura
los quiero para siempre
porque me quitan la amargura.

Enviado por: Sergio

Sep 10

Aunque los niños vayan a la guerra para poder comer y poder sobrevivir.
Aunque los niños empiecen a delinquir por no tener una familia o educación.
Aunque los niños se prostituyan porque sus padres y condiciones de vida les obliguen.
Aunque los niños puedan matar por dinero.
Aunque los niños no tengan nada que comer y mueran de hambre, por culpa de los gobiernos.
Aunque solo conozcan la tristeza hasta el punto que desaparezca el llanto.
Aunque sus cuerpecitos sirvan de mercadeo para salvar de enfermedades a otros.
Aunque las drogas hagan estragos en ellos.
Aunque mueran antes de nacer.

¿A QUIÉN IMPORTA LOS NIÑOS OLVIDADOS?
¿A QUE PUERTA HAY QUE LLAMAR?
¿HASTA CUANDO CIEGOS, MUDOS Y SORDOS?

La humanidad deberá pagar por ello.
“SALVAR AUNQUE SOLO SEA UNO DE LOS NIÑOS OLVIDADOS”

Enviado por: Emilio A.

Nov 13

Versos para mi bebé

Quiero mecerte suavemente,
besarte y mirarte plácidamente,
abrazarte, y seguir soñando,
por ser tan bueno y diferente.

Al compás de una nana cantada,
con una canción de cuna iluminada,
acurrucarte y mimarte como a la luna,
esperándote, con toda mi ternura.

Ver cumplido mi sueño, de poder verte,
esa carita dulce y alegre, mi bebé del alma,
con esos ojos verdes, como la esmeralda,
que reflejan tu bondad y angelical alma.

Te quiero cariño mío, y aún no te he visto,
deseo que sea pronto, como la gota de agua de roció.

Autor: MCarmen
Web: http://poesiasdemamen.blogspot.com

Nov 5

Me Tuviste

Duérmete, mi niño,
duérmete sonriendo,
que es la ronda de astros
quien te va meciendo.

Gozaste la luz
y fuiste feliz.
Todo bien tuviste
al tenerme a mí.

Duérmete, mi niño,
duérmete sonriendo,
que es la Tierra amante
quien te va meciendo.

Miraste la ardiente
rosa carmesí.
Estrechaste al mundo:
me estrechaste a mí.

Duérmete, mi niño,
duérmete sonriendo,
que es Dios en la sombra
el que va meciendo.

Autor: Gabriela Mistral

« Poemas Anteriores