Ago 30

Celos, miedos, amores e ilusión…Son fondos…

Son profunda sorpresa
presa del tiempo inmóvil…

Un sol apagado, un engaño
reflejo del que yo quiero…

Un siempre falso sueño
un cualquier extraño…

Nunca ni polvo solo
simple sombra de fantasma…

Espejo sin reflejo, uno con todo
solo frente a los dioses…

Con el que sea honesto y Verdadero… No solicitando…

Perdones, ni robando edenes
solo como un reflejo verdadero
del cielo interior…

Del universo entero bajo la piel
la verdad desnuda
la verdad sobre todo!!!

Autor: Joel Fortunato Reyes Perez

Jul 21

El encuentro

Le he encontrado en el sendero.
No turbó su ensueño el agua
ni se abrieron más las rosas;
abrió el asombro mi alma.
¡Y una pobre mujer tiene
su cara llena de lágrimas!

Llevaba un canto ligero
en la boca descuidada,
y al mirarme se le ha vuelto
grave el canto que entonaba.
Miré la senda, la hallé
extraña y como soñada.
¡Y en el alba de diamante
tuve mi cara con lágrimas!

Siguió su marcha cantando
y se llevó mis miradas…
Detrás de él no fueron más
azules y altas las salvias.
¡No importa! Quedó en el aire
estremecida mi alma.
¡Y aunque ninguno me ha herido
tengo la cara con lágrimas!

Esta noche no ha velado
como yo junto a la lámpara;
como él ignora, no punza
su pecho de nardo mi ansia;
pero tal vez por su sueño
pase un olor de retamas,
¡porque una pobre mujer
tiene su cara con lágrimas!

Iba sola y no temía;
con hambre y sed no lloraba;
desde que lo vi cruzar,
mi Dios me vistió de llagas.
Mi madre en su lecho reza
por mí su oración confiada.
Pero ¡yo tal vez por siempre
tendré mi cara con lágrimas!

Autora: Gabriela Mistral

Abr 27

Reflexión Jamás  Golpees  a  Tu Hijo de Hugo Almanza

Golpear a un hijo es un acto tan irracional y cobarde
que debería avergonzar al género humano
golpear a un hijo es caer en el peor de los abusos
es imponerle la ley del más fuerte a una indefensa criatura.

Golpear a un hijo es un acto salvaje, indigno de un hombre
es enseñarle, que agredir al prójimo es normal
es formar un futuro padre o esposo violento.

Golpear a un hijo es adoptar la conducta del matón
que consigue lo que quiere a golpes y su razón es la fuerza
golpear a un hijo es aceptar que no estamos
capacitados para ser padres, ni merecemos serlo.

Por eso, si anhelas un mundo de paz, jamás golpees a un niño
comienza cuidando la integridad física y moral de tu hijo
Si necesitas cultivar su disciplina, formar su carácter
y prepararlo para la vida,  con mayor razón, hazlo fuerte
y valiente, pero no agresivo lo aprenderá mejor con el ejemplo.

No hagas que tiemble de miedo ante tu sola presencia
cada vez que cometa un error, recuerda que recién
está empezando a vivir y que tú también tuviste esa edad
sé justo en tu juicio y corrígelo con amor.

La sanción moral, aunque no lo parezca, es más efectiva
despierta sus nobles sentimientos y desarrolla sus valores,
así no tendrás que castigarlo.

Cada vez que te sea posible, trátalo con ternura
y dile que lo quieres,  no olvides que eres tú en pequeño,
viviendo otra vez, rumbo a la eternidad;  que lleva tu sangre,
que eres su ídolo, su héroe no lo defraudes
Dios te lo ha confiado para que hagas de él,
un hombre bueno y no para que lo maltrates.

Abr 15

¿Con qué podría retenerte?

Te ofrezco esbeltas calles, puestas de sol desesperadas,
la luna de suburbios mal cortados.

Te ofrezco la amargura de un hombre
que ha mirado largamente la luna solitaria.

Te ofrezco mis ancestros, mis muertos,
los fantasmas que los vivos han honrado con bronce:
al padre de mi padre que murió en la frontera
de Buenos Aires con dos balas
que atravesaron sus pulmones, barbado y muerto,
a quien amortajaron sus soldados con una piel de vaca;
a ese bisabuelo, de la línea materna,
que comandó, con veinticuatro años,
una ofensiva de trescientos hombres en el Perú,
ahora sólo fantasmas sobre monturas desleídas.

Te ofrezco, sea cual fuere,
la sapiencia que contengan mis libros,
y la hombría y el humor que contenga mi vida.

Te ofrezco la lealtad de un hombre que jamás ha sido leal.

Te ofrezco el núcleo duro de mí mismo
que he guardado, de algún modo;
el corazón central que no comercia con palabras,
no trafica con sueños,
y no tocan el tiempo ni el placer ni las adversidades.

Te ofrezco la memoria de una rosa amarilla
vista al atardecer algunos años antes de que nacieras.

Te ofrezco explicaciones de vos misma,
teorías de vos misma,
auténticas y sorprendentes noticias de vos misma.

Te puedo dar mi soledad,
mi oscuridad, el hambre de mi corazón;
intento sobornarte con incertidumbre,
con peligro, con derrota.

Autor: Jorge Luis Borges

Abr 15

El alba inútil me sorprende en una esquina desierta;
sobreviví a la noche.

Las noches son como olas orgullosas;
olas azul oscuro, de pesadas crestas,
cargadas con los tonos de profundos despojos,
cargadas de improbables y deseables cosas.

Las noches acostumbran misteriosos dones y rechazos,
de cosas que se dan por la mitad y a medias se retienen,
de delicias que albergan un hemisferio oscuro.
Así obra la noche, yo te digo.

La marea, esa noche,
me dejó los jirones y retazos disjuntos de costumbre:
algunas amistades que odio, para charlar;
música para sueños;
la humareda de cenizas amargas.

Las cosas a las que mi corazón hambriento
no puede hallarles uso.
La gran ola te trajo.
Palabras y palabras, cualesquiera, tu risa;
y vos tan perezosa e incesantemente bella.
Hablamos, y olvidaste las palabras.
El alba destructora me encuentra
en una calle desierta, en mi ciudad.

Tu perfil que se aleja,
los sonidos que conforman tu nombre,
la cadencia de tu risa:
esos son los ilustres juguetes que dejaste para mí.
Los revuelvo en el alba, los pierdo, los encuentro;
se los cuento a los escasos perros vagabundos
y a las pocas estrellas vagabundas del alba.

Tu rica vida oscura…
Debo alcanzarte, de algún modo;
aparto estos ilustres juguetes que dejaste para mi,
quisiera tu mirada subrepticia, tu sonrisa real;
esa sonrisa solitaria y mordaz
que la frialdad de tu espejo conoce.

Autor: Jorge Luis Borges

Mar 26

Poema La Niña De Diez Años de Félix De Azúa

La niña de diez años, allí, bajo el sombrajo
(una vela de cruz, luminosa y salina)
con el racimo en alto me pareció Judith
y su presa Holofernes con zarcillos azules.

Del automóvil blanco, de sus puertas abiertas
al aire abrasador y la luz cenital,
llegó un recuerdo blando de alquitrán o betún
que me hizo apoyar la mano en el tabanco.

Se puso en pie despacio, sosteniendo el racimo
como si de su codo aún pingara la sangre.
Brillantes y calientes, con obscena abundancia,
sus ojos y los granos de polvoriento añil.

Sin casi hablar (¿quién puede poner precio
a un racimo de uvas en un día de agosto?)
disimulamos ambos nuestro mutuo interés.
Así los orientales mercaban sus tapices.

Más tarde comenté la intimidad del monte
sin prisa y sin respuesta, pues tanta soledad
somete al tiempo.
Colgué de la romana un billete discreto,
dije adiós y me fui con diez años de menos.

También el cielo morirá cuando muera la tierra,
pensé como consuelo.
Cuando muera la viña, la tierra morirá,
me dije luego.

Autor: Félix De Azúa

Mar 22

Frases Célebres de Jack Kerouac

- Simpatía es una sonrisa grande, y una sonrisa grande no es nada más que dientes.

- Un día estarás tumbado allí en un delicioso trance y de pronto una caliente brocha enjabonada te será aplicada en la cara… Lo tomarás a mal, Un día el empleado de la funeraria te afeitará.

- Escribe para ti mismo, recogido, asombrado.

- Tome las cosas con calma, porque si las comienza a tomar seriamente, llegan a su fin.

- La vida es un país extranjero.

- La vida es mi arte, protección frente a la muerte, así sin autorización vivo.

- Uno no sabe, uno desea lo que es la suma.

- Todo lo que haces es encaminarte derecho a la tumba, un rostro cubre el esqueleto por un tiempo. Extiende esa cubierta del cráneo y sonríe.

- Todos los seres humanos son también seres de ensueños. El soñar une a toda la - humanidad.

- Súbitamente comprendí que todas las cosas sólo van y vienen incluido cualquier sentimiento de tristeza: también se irá: triste hoy alegre mañana: sobrio hoy borracho mañana ¿Por qué inquietarse tanto?

- Mi testigo es el cielo vacío.

- Y a veces charlo, a veces rezo, a veces lloro, como guiso en mi pequeña cocina del rincón.

- Lo que sientas encontrará por si solo su estilo.

- Vive tu memoria y asómbrate.

- Enamórate de tu existencia.

Autor: Jack Kerouac

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