May 1

Diste un tiempo en tu vida,
a llevarme entre tus brazos,
a la pila de agua bendita,
y el sacerdote mojándome.

Recibiendo un sacramento,
mi segunda Madre aceptaste,
entregando un sentimiento,
eterno con su contraste.

Madrina hoy te bendigo,
por estar en mi sendero,
alumbrando cual testigo,
de las cosas que si quiero.

Un abrazo que te lleve,
mi gratitud y cariño,
porque en ese tiempo breve,
me cuidaste cuando niño.

Te acompañaré en tu vida,
y cuando pasen los años,
te sentirás conmovida,
y aceptaré tus regaños.

Madrina mira a tu ahijada,
como ha crecido tanto,
y seguirá de tu lado,
cubierto por tu fiel manto.

Enviado por: Maria L. I.