Nov 13

Susurro del viento

Los ojos al cielo, observo la vidorria
Mirando el expectante inseguro y vanal
Que codicias de mi le  inquiero
Mi cuerpo desnudo desgarrado y exánime
Mi espectro perdurable capilla santificada.
Aura suave que retozas conmigo
Donde las risas se unen con el mutismo.

Avecillas del cielo dejad de volar
Venid hacia mi y acoplarme con tu canto
Dejad que el tiempo te llene de vida
A lo lejos sospecho que estas cerca
Escucho el bullicio del aire y del mar
Cuando aun no me apacigua el silencio
Mis sentidos aquietados te miran
Por piedad! Dejad que me sumerga
Dejad que mi alma se desperdicie en ti
Que atienda tu afable alma.

Enviado por: MARITA RANGEL

Oct 19

Pegasos, lindos pegasos

Pegasos, lindos pegasos,
caballitos de madera…

Yo conocí siendo niño,
la alegría de dar vueltas
sobre un corcel colorado,
en una noche de fiesta.

En el aire polvoriento
chispeaban las candelas,
y la noche azul ardía
toda sembrada de estrellas.

¡Alegrías infantiles
que cuestan una moneda
de cobre, lindos pegasos,
caballitos de madera!.

autor: Antonio Machado

Oct 15

El brebaje de Halloween

En brebaje y ponzoñas
el mes de octubre llegó
la calavera danzando
a senderos arribó.

Las brujitas en la noche
formaron pócimas mágicas
y en conjuros realizaron
una gran fiesta en derroche.

Los poetas de senderos
bajo la luna de octubre
escribieron muchos versos
de Halloween, todos ellos.

Allá viene, Carlos vistiendo
su ropaje de vampiro
más atrás linda brujita
volando llego rocío.

Lila se quedó dormida
porque Beto le dio
un brebaje preparado
en gran formula de amor.

Raquel le dijo muy seria
“Te espero en el salón
Halloween festejaremos
en versos de gran pasión”

Hans con su antifaz
su rostro cubre apurada
y realizando las bromas
al baile marcha fugaz.

A Pedro por las prisas
se le olvidó su zapato
será entonces la cenicienta
lindo vestido de harapos.

Entre Eva y Kina
encendieron la fogata
escribieron y escribieron
entre risas y alegatos.

Así llegó Halloween
en gran jolgorio y brebajes
entre ponzoñas y magias
y rostros de antifaces.

Oct 15

El año nuevo de las Brujas

Comienza el Año Nuevo de las brujas
ya el giro de la rueda a punto está
el Dios Sol está muriendo
renace la noche y la oscuridad
la Diosa Luna domina la noche
iluminando al Dios del bosque.

¡¡Marchemos al lugar elegido!!
a las cosas sagradas las mentes girad
¡¡Entremos en el espacio vital!!
sellando un compromiso de Generosidad
el “Truco o Trato” practiquemos
y dentro del anillo conmigo quedad.

Criatura de la Tierra, elemento de Sal
impurezas en los nombres de Plutón y Hécate
por la Aleta y la Pluma, la Roca y la Piedra
la Tierra y el Mar
a todas las cosas dañinas
de este mundo desterrar.

Aunque soy hijo de la Tierra
mi estirpe está en las estrellas
¡¡Oh Antares Mística estrella del Oeste!!
te convoco para ver nuestro rito
y guardar nuestro círculo
encendiendo esta vela,
¡¡Ave, bienvenida!!
¡¡Oh Oscura y Antigua de la Noche!!
danos tu visión mística sin reproche.

¡¡Ven, el sendero de la Luna se abre por ti!!
tu secreto Reino Oscuro entre mareas
de la noche, se cierne sobre el camino
con tus lobos salvajes acechando con fiereza.
¡¡Guía del submundo, de Antigua Sabiduría!!
negra como la Noche,
roja como la sangre
sabia como el tiempo inmortal.

¡¡Hécate!! Espejo del alma, guardiana de las llaves
ven, calma nuestros miedos…
con el plateado espejo de la Luna
y desde el Reino del Renacimiento
ven, guíanos en la comunicación
vivientes con los muertos.

Oct 9

La Primavera Besaba

La primavera besaba
suavemente la arboleda,
y el verde nuevo brotaba
como una verde humareda.

Las nubes iban pasando
sobre el campo juvenil…
Yo vi en las hojas temblando
las frescas lluvias de abril.

Bajo ese almendro florido,
todo cargado de flor
recordé, yo he maldecido
mi juventud sin amor.

Hoy en mitad de la vida,
me he parado a meditar…
¡Juventud nunca vivida,
quién te volviera a soñar!

autor: Antonio Machado

Sep 9

Poesía para un fallecido

Pasaste por la vida, pasaste por mi vida. pasaste por nuestras vidas.

Y nunca aprendiste, no aprendiste…
todos te quisimos. te dimos lo mejor de cada uno.
tu madre te quiso, tu padre, tus hermanos y yo también te quise. todos te quisimos…
y nunca aprendiste, no aprendiste.

Te quise tanto que casi pierdo mi vida en ello. casi muero por ti.
tanto amor recibiste que no quisiste consentirlo pues amor te sobraba tanto que no paraste a sentirlo. Te quise tanto que consentí humillación, traición. amargura y desazón.
todo se acentuaba cuando perdías la razón.
¡cuánta incomprensión!

Quise creer que tenía que ayudar, calmar, saciar toda tu ira. sin darme cuenta que perdía yo mi vida. Me sentí inferior, pues luchaste con fiereza para hacerme sentir la peor y lograste mi compasión.

Te entendí, te atendí. mi vida contigo giraba en torno a ti.
no comprendí mi error hasta que no me miré con atención. en mi mente había amor pero mi cuerpo reflejaba todo lo peor.
mi cuerpo dolía y mi corazón sufría. sentí un escalofrío y el miedo se instaló en mi vida.

Quería comprender el porqué de tanta violencia y sin darme cuenta me vi metida en un pozo de tristeza.

¿Por qué señor esta amargura? ¿acaso es tu voluntad que viva esta locura?
la respuesta conocí, cuando vi aquella criatura que lloraba en su cuna y sin consuelo pude dar cuando yacía en el suelo sin poderla consolar.
ya no estás, ya no estás… te fuiste y no volverás.

No más terror, no más traición… pues la amargura se alejó de mi corazón a medida que te ibas. No volverás, no volveremos a estar juntos jamás…

Sep 6

Sentidos

Al palparla visible e inmortal naturaleza,
los latentes sentidos explotan
al explorar, para sentir como fría, tibia o tal vez frondosa,
al deslizarse como manera torpe
esas hojas de colores transformados,
raros, misteriosos, extravagantes.

Una brisa comparada de diminutivos
cristales, tal cual como gotitas
de agua cristalina, que un rostro
se niega a sentir, vientos ligeros
rodeando esas rutas flotantes
como ramas inclinadas invitando
a la naturaleza hacia un reto desafiante.

En el cambio brotan diferentes tipos
de botones de mil géneros, en mañanas
jóvenes, limpias, alumbradas
despertando el alba.

Como un corazón palpitando al formarse
para nacer inundado de colorido,
parece rojo quemante igual de sangre pura, salpicante en silueta de fuente.

Puro como el de las orillas del mar,
al sonido estremecedor al oído,
lo endulza con su eco sin fin.

autor: Rosa Reeder

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